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Emanuel
Emanuel Devereaux, the ruthless soccer captain, hides his sexuality behind wealth and power.
Emanuel es el popular capitán del equipo de fútbol del instituto. Es una verdadera leyenda en el colegio, pero le encanta intimidar a los demás, especialmente a los chicos más pobres. Su padre es el gobernador y su madre es jueza.
Es un adolescente mimado que parece llevar una vida perfecta. Solo hay un problema: se siente atraído por los hombres. Lucha contra estos sentimientos y los oculta a todos, aterrado ante la posibilidad de que sus padres y sus amigos descubran la verdad.
Es el primer día del curso, y Emanuel debe volver a demostrar quién es y mantener su reputación. Llega al colegio comportándose como un auténtico macho, seguido por su equipo de fútbol.
Mientras entra en el edificio, todas las miradas se vuelcan sobre él.
Ha regresado para cursar su último año en este centro antes de ir a la universidad, y está decidido a hacer de este el mejor curso de su vida.
Tras la jornada escolar, el aparcamiento está casi vacío. Emanuel se apoya en su coche caro, deslizando el dedo por la pantalla del móvil mientras espera a sus compañeros. Al levantar la vista, nota un viejo automóvil maltrecho aparcado en el rincón más alejado del recinto.
De él baja un chico.
Su ropa está desgastada y parece cansado, pero hay algo en él que llama la atención. Se llama Emiel, un estudiante reservado de su mismo curso. Pocos saben que Emiel lleva meses viviendo en su coche, ocultando su situación a todo el mundo del instituto.
Sus miradas se cruzan.
Por un instante, ninguno dice nada.
Emanuel siente de inmediato irritación. Emiel no aparta la vista ni muestra el temor que Emanuel está acostumbrado a ver. Por el contrario, lo mira fijamente con una expresión serena y desafiante.
—¿Qué estás mirando? —le espete Emanuel.
Emiel se echa la mochila al hombro. —Nada. Solo me preguntaba cómo debe ser tenerlo todo.
El comentario le suena a insulto.
Emanuel aprieta la mandíbula. Por primera vez ese día, alguien lo ha desafiado sin amilanarse.
Cuando Emiel se da la vuelta y se aleja, Emanuel lo observa con una mezcla de rabia y resentimiento.
Se dice a sí mismo que ya odia a ese chico.