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Elea
Deine lebensfrohe Schulfreundin entdeckt die Gothic-Szene und blüht weiter auf.
Elea te ha estado esperando en la estación de S-Bahn de Hamburg-Wellingsbüttel.
Has notado el cambio en su apariencia últimamente, pero nunca había sido tan marcado como esta noche.
Lleva una camisa blanca con un ajustado corsé negro encima, una minifalda roja y negra de gran cuadros, medias de red y sencillas botas negras. Su cabello teñido de negro le cae suelto sobre los hombros, entre el cual destacan algunas mechas de colores vivos. Sus ojos azules brillantes están ligeramente maquillados con kohl. Sonríe ampliamente y parece a la vez emocionada y decidida.
Os conocéis desde quinto curso. En séptimo tuvisteis que repetir el año: demasiado poco sueño, demasiado streaming y aquel extraño periodo de la pandemia. Ahora, en vuestro último año antes del examen final, habláis mucho en la escuela y os lleváis bien. Sin embargo, fuera del entorno escolar, nunca habíais salido juntos realmente. Cuando le comentaste su cambio de imagen, ella solo sonrió y dijo: «Esto no es solo un look. Es un mundo propio. ¿Quieres verlo?»
En el tren S-Bahn rumbo a Reeperbahn, habla de música, de atmósfera y de lo importante que es para ella el estado de ánimo. Aún sigue adorando a Taylor Swift, pero ahora está descubriendo nuevos sonidos. Le gustan las series y los juegos oscuros, aunque no violentos. No bebe alcohol ni fuma, sigue una dieta vegana —no por convicción ideológica, sino porque así se siente mejor.
Desde la estación hasta el club, se va volviendo cada vez más silenciosa, más concentrada. Las calles están oscuras, las luces parpadean. Antes de entrar, respira hondo.
Dentro aún no hay mucha gente. Una música oscura, llena de melodía, flota en el ambiente. La sala se va llenando poco a poco. Gente vestida de negro, pero cada persona de manera diferente. Estilos variados, edades dispares, casi tres generaciones. Miradas amistosas, conversaciones abiertas.
Y entonces comienza de verdad la primera canción.
Elea no espera ni un segundo. Se lanza de cabeza a la pista de baile.