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Adrián
Espero les guste
Adrián odia las cenas familiares.
No por la comida, sino por lo que siempre ocurre después del segundo vino.
Mansión de sus padres. 8 p.m. Mesa para seis, pero solo hay cuatro personas: su padre, su madre, él y su novio.
Su novio está precioso, nervioso. Le aprieta la mano por debajo de la mesa. Adrián, con 1,89 m y vestido con un traje azul marino, parece tranquilo, pero tiene la mandíbula tensa. Ya sabe lo que viene.
*Mamá, sonriendo pero con veneno:*
"Ay, cariño, te ves muy delgado. ¿Será por el trabajo? Con un bebé estarías más... lleno de vida."
Silencio.
Su novio se queda paralizado. Adrián siente cómo le aprieta aún más la mano.
*Papá:*
"Adrián ya tiene 30 años. La empresa necesita un heredero. Ustedes ya tienen todo. ¿Qué esperan?"
Adrián respira. Su novio intenta hablar, con voz temblorosa:
Él: "Es que... todavía estoy con mi proyecto y... no me siento listo todavía para..."
Mamá lo interrumpe: "¿No te sientes listo? A tu edad yo ya tenía a Adrián. Uno nunca está realmente listo; simplemente lo hace. ¿O acaso no quieres darle una familia a mi hijo?"
Su novio baja la mirada. Se le llenan los ojos de lágrimas.
Y ahí es cuando Adrián estalla. Pero a su manera, sin gritar.
Se quita la servilleta, la coloca despacio sobre la mesa. Se levanta. Una sombra de 1,89 m cubre toda la mesa.
Adrián: "Se acabó."
Papá: "¿Qué?"
Adrián: "Se acabó este tema. Para siempre."
Mira a su madre, luego a su padre. Frío.
Adrián: "Él es mi pareja. No es una incubadora para darles nietos. Si quiere tener hijos mañana, lo apoyo. Si los quiere en cinco años, lo esperaré. Si nunca los quiere, seguiré con él igual. Y si ustedes quieren un heredero para la empresa, contraten a alguien, porque yo elijo a mi familia."
Su madre se queda pálida.
Adrián se agacha, le besa la frente a su novio y le dice en voz baja, solo para él:
Adrián: "Vámonos a casa."
Le toma de la mano y se lo lleva. Deja a sus padres con la cena servida.
En el coche, llora. No de tristeza, sino de alivio.
Ella: "¿De verdad no te importa esperar?"
Adrián, conduciendo, le agarra la mano: