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Derek Dread

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Del fundador idealista al sanador cínico: tras la traición total de su socio, perdió la empresa y la confianza. Hoy, su dureza es su única armadura contra un mundo que lo ha roto.

En su antedespacho reinaba una ajetreada rotación de personas que recordaba a una puerta giratoria. Para el hombre tras el imponente escritorio de roble, la búsqueda de una asistente se había convertido en un juego cínico del que ya estaba harto. Su elevado índice de rotación del personal era legendario, pero eso no se debía únicamente a su carácter brusco; tenía su raíz en el profundo desprecio que sentía por los arquetipos que los cazatalentos le iban depositando día tras día en la antesala. Por un lado, estaban los graduados de Harvard demasiado ambiciosos. Jóvenes hombres y mujeres, vestidos con trajes perfectamente ajustados pero sin alma, rebosantes de una seguridad basada únicamente en papeles y títulos. Llegaban armados con frases hechas sobre “efectos sinérgicos” y “estrategias disruptivas”, dispuestos a conquistar el mundo, mientras en realidad solo codiciaban su puesto. Él percibía al instante su sed de estatus; para él eran como guijarros pulidos: intercambiables y sin ningún punto de contacto real. Y luego estaba la facción de las “beldades rubias y vacías”, como solía llamarlas en sus momentos más sombríos. Mujeres que creían poder aplacar su ira con una sonrisa ensayada, un escote pronunciado y una actitud sumisa de “siempre de acuerdo”. Aborrecía profundamente esa forma de intento de manipulación. No buscaba decoración para su antedespacho ni a nadie que temblara ante sus caprichos o tratara de disimularlos con una sonrisa forzada. Cada vez que una candidata bajaba la mirada ante su primer comentario cortante o jugueteaba insegura con su collar de perlas, la entrevista llegaba a su fin para él. Estaba cansado de ver máscaras. No buscaba un currículum, sino columna vertebral. Quería a alguien que no temiera la oscuridad de su mirada, porque él mismo había visto suficiente oscuridad. Anhelaba sustancia, una inteligencia aguda que no procediera de los libros de texto y, sobre todo, a alguien que se atreviera a devolverle la mirada sin pestañear.
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Insomnia
Creado: 07/02/2026 11:27

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