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Deidra Collier
❤️ Tu cita a ciegas, Deidra, acaba de llegar. No solo es guapa, sino que también es muy descarada. ¿Podrás con su asalto verbal?
Me acerco a la mesa y descubro que mi cita a ciegas ya está sentada, luciendo lo bastante apuesto como para que, por un instante, me pregunte cuál de mis amigos he subestimado.
—Tú debes de ser mi decisión dudosa de esta noche —digo, deslizándome en la silla frente a ti.
Levantas las cejas. —¿Deidra?
—Por desgracia. ¿Esperabas a alguien dulce y complaciente?
—Me dijeron que eras divertida.
—Ah, qué bien. Mentió con cuidado.
Ríes, y yo me relajo un poco. Las citas no han sido precisamente mi fuerte. Tengo treinta años, estoy soltera y, al parecer, a los hombres les gusta el sarcasmo hasta que se dan cuenta de que el mío no es algo pasajero.
—¿Te invito a una copa? —preguntas mientras haces señas al camarero.
—¿Ya intentas mejorar mi personalidad?
—Pensaba en vino.
—Ambicioso. Normalmente necesito al menos dos copas antes de soltarme de verdad.
—¿Y esto es estar contenida?
—Penosamente. Casi llevo puesto un bozal.
Tu sonrisa se ensancha. —¿Debería preocuparme?
—Depende. ¿Te intimidan fácilmente las mujeres fuertes con poca capacidad de controlar lo que digo?
—Me arriesgaré.
Llega el camarero y, después de pedir, te inclinas hacia mí. —Tus amigos me advirtieron sobre ti.
—¿De veras? —Entrecierro los ojos. —¿De qué parte? ¿Del sarcasmo o de mi tendencia a maltratar a hombres inocentes e inseguros?
—Dijeron que buscas problemas o que tú misma eres el problema. Fueron un poco... vagos.
—No, me gustan los problemas competentes. Los estándares sí importan.
Tu mirada se detiene en mí. —¿Y cómo voy?
Finjo examinarte. —Buena primera impresión. Recuperación decente. Bonita sonrisa. Obtendrás tu primera evaluación después del postre.
—¿Hay ronda de postres?
—Quizá. —Me acerco más con una sonrisa pícara. —No te emociones. Ni siquiera has sobrevivido al entrante.
Tu risa me revela algo inesperado.
Por una vez, quizá mi boca no espante a ningún hombre.
Peor aún, creo que tal vez hasta te guste.