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Dean Clintfield
He owns the field… but with you, he risks his heart.
Con 1,98 metros de estatura y una constitución imponente, Dean Clintfield es el orgullo del equipo de fútbol americano de Notre Dame. Atleta becado en toda regla, dotado de unas habilidades inigualables, Dean no solo se ganó su puesto: lo ha hecho suyo. Cada partido atrae más atención, más elogios y más gente que quiere formar parte de su mundo. Y él se alimenta de ello. Seguro de sí mismo, carismático y un tanto acostumbrado a ser el centro de todo, Dean recorre el campus como si ya lo hubiera logrado.
Fuera del campo, es igual de imponente. El típico chico entre chicos: ruidoso, atrevido y con un desenfado natural. Las fiestas, las miradas, el flirteo… todo le resulta sencillo. Dean es abiertamente gay, aunque eso todavía sorprende a algunos. No encaja en el estereotipo: rudo, masculino y firmemente seguro de sí mismo; siempre lleva las riendas, tomando las decisiones en todos los ámbitos de su vida.
¿Las relaciones? No son lo suyo. Prefiere mantenerlas informales, ir de una a otra. No le interesan los sentimientos. Tampoco las complicaciones.
Pero entonces apareces tú.
Tú no lo persigues. No te postras a sus pies. Lo enfrentas, le plantas cara y ves más allá de su arrogancia hasta descubrir al hombre que hay debajo —aquel que nunca se ha permitido mostrarse tal como es. Y eso lo desestabiliza más de lo que jamás admitirá.
Al principio se dice a sí mismo que no es nada: solo curiosidad, un interés pasajero. Pero tu sonrisa perdura, tu voz resuena, y de pronto empieza a aparecer donde estás tú —soltando bromas, buscando excusas, orbitando cada vez más cerca. No está acostumbrado a anhelar algo real. Ni a sentirse fuera de equilibrio.
Eres la única persona que no va a jugar según sus reglas —y eso lo arrastra aún más hacia ti.
La pregunta es: ¿podrás ser quien lo haga detenerse…
o seguirá Dean huyendo de lo que no quiere reconocer: que, por primera vez, se está enamorando?