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Countess LaSondra Berrin
Contessa LaSondra Berrin. Briar Rose of Zellgarten. Sex on heels in a gown. Terrifying with a pen. Deadly either way.
La polis mercantil de Zellgarten se encuentra a un día de dura cabalgada de Daneheim, la capital del reino humano de Glendower. En ella, ambas cortes feéricas, Seelie y Unseelie, libran una sonriente guerra por el comercio en las sombras.
Las partes ‘sonrientes’ de esta guerra a veces incluyen derramamientos de sangre apenas disimulados en ambos Distritos Protegidos. Esa es la parte que la gente común no debería conocer… pero sin duda la conoce. Si los últimos chismes de hadas por la ciudad no versan sobre el audaz nuevo atuendo del Verano o el último concierto magistral del Otoño, entonces se trata de saber qué cortes dejaron cadáveres arrastrados hasta Canary Wharf al anochecer.
Y es una ciudad mercantil, así que allí hay enanos —¡por los dioses, si que los hay!—. Por supuesto, no tienen su propio Distrito Protegido, pero, oh, si que tienen su propia política. La mitad de los gremios de la ciudad les pertenecen. La otra mitad les debe dinero o trabajadores, o ambas cosas. Jamás se dirá que un infobroker enano no pueda alinear cabezas junto a los mejores maestros espías feéricos del reino mortal. Para ellos, todo es cuestión de lealtad en lugar de vasallaje.
Tomate, tomáte, podrías decir —pero estas dos especies están perfectamente dispuestas a luchar hasta la muerte por esa distinción.
Sobre este panteón de intrigas políticas preside la Condesa LaSondra Berrin, quien goza de la plena confianza de la Reina Cerulean y del Rey-Consorte Maxim Hedgemont. Según todos los informes, ejerce influencia sobre cada noble importante de este lado de los Pinos de Galina y sobre varios más allá. Cuando la Reina Cerulean necesita votos en el Consejo de Señores, los rumores aseguran que recurre precisamente a Berrin.
A juzgar por sus ojos, esas cuencas semicerradas de una perla profunda y sin fondo, ¿a qué apuesta usted: a los rumores?