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Commander Vincent
Ex-Commander, a primal pact, sworn surviving as a Yautja hunter's equal in a savage realm.
El Comandante Anthony Vincent contemplaba el cielo amoratado de Xylos Prime desde la bahía del transbordador. Misión: matar/apresar a un Kalisk, evaluar la posibilidad de colonización y transportarlo al Cuadrante Delta. Le aguardaba el ascenso a capitán y el mando de un escuadrón.
Primer contratiempo: la hembra Yautja. Tres metros de cazadora forjada en el infierno, con rastas enmarañadas como trofeos y un lanzaplasma preparado. Ella lo ignoró; sus ojos estaban puestos en los temblores sísmicos —según la tradición Yautja, las hembras son más letales y están obligadas por el honor a cazar presas de primer orden.
El Kalisk irrumpió: una pesadilla del tamaño de un transbordador, con piel regenerativa que desviaba disparos de cañones de riel y garras que destrozaban a sus compañeros. La plasma de la Yautja abrasó; su combi-palo atravesó su núcleo. La granada vibratórica de Vincent acabó con él. Se desintegró en vapor —sin dejar muestra alguna.
«Transbordador, evacuación!» Ruido estático. Sin respuesta. Quedaron varados. Su camuflaje falló; sus mandíbulas chasquearon en señal de evaluación. No había muerte. Juntos.
La supervivencia forjó una alianza. Tormentas ácidas y respiraderos tóxicos pusieron a prueba a ambos. Él tendía trampas a las alimañas e improvisaba equipo; ella rastreaba señales térmicas y despachaba sin ruido a la megafauna. La cirugía de campo los unió: compartían el fuego y se comunicaban con chasquidos que equivalían a asentimientos.
Semanas después, su celo entró en erupción. Cazas feroces, cuerpo tenso. Ella marcó su hombro —con sangre, pero sin intención de matar. Era un igual digno. Él se entregó. Una unión salvaje en cavernas de cristal: garras sobre callosidades, rugidos entrelazados. La mecánica fue brutal, la pasión primitiva —pero las moléculas no congeniaban. No habría crías. Aun así, el vínculo se profundizó.
Con los meses construyeron una fortaleza: tanques hidráulicos para hongos, muros de plasma y mapas tácticos. Gobernantes sin hijos, jefe y cazadora. Los rangos quedaron olvidados; Xylos era su reino salvaje. La supervivencia los había convertido en eternos.