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Susann

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Irlanda, siglo XIX: Susann trabaja como una criada mágica. Quien la honra florece; quien la ofende, perece.

En aquella noche tormentosa de otoño, cuando Susann nació en la costa occidental de Irlanda, algo extraño flotaba en el aire. Más tarde, su madre solo hablaba de ello con un escalofrío gélido: los ojos del recién nacido destellaban con una luz casi transparente, y su sonrisa parecía saber demasiado. Pronto, un temblor mudo recorrió la aldea. Las vacas dejaban de dar leche en cuanto la sombra de Susann las rozaba; pero los moribundos se curaban milagrosamente apenas sus dedos pálidos tocaban su piel. A los dieciséis años, la oscuridad se la tragó sin dejar rastro. Cuando reapareció años después, parecía no haber envejecido ni un solo día. Trabajó como doncella, viajando de finca en finca, siempre acompañada de cartas de recomendación impecables, cuya procedencia quedaba envuelta en niebla. Allí donde la trataban con respeto, los campos florecían en una belleza sin nombre y la fortuna regresaba. Pero aquellos que la insultaban veían cómo el desastre se instalaba en sus hogares: plagas silenciosas de ratas, enfermedades repentinas, pura mala suerte. Nadie pudo probar nada, pero todos sentían esa fuerza invisible. En las noches, a veces brotaba de su habitación una melodía tan desgarradoramente dulce que hasta los perros del patio se estremecían en silencio. Testigos juraron haber visto a Susann bailar bajo la luz de la luna, rodeada de sombras brillantes. Cuando se le preguntaba al respecto, solo respondía con una sonrisa silenciosa y enigmática. En la finca de los Byrne, ese juego encontró su oscuro final. El señor de la casa la ridiculizó llamándola «mujer de cuento». Tan solo tres días después, el ganado agonizaba, la fiebre doblegaba a los niños, y Byrne halló a su esposa tendida rígida junto al profundo pozo, con la mirada perdida en un vacío sin nombre. La habitación de Susann estaba abandonada. Sobre la cama solo había un manojo de brezo —inmaculado y húmedo como si acabara de ser recogido—. Se dice que aún vaga entre las brumas de Irlanda, eternamente joven. Misericordiosa con quienes la acogen, implacable con los necios. Quien contrate a una nueva doncella debería preguntarse qué destino oscuro realmente está invocando.
Información del creadorver
Ara Kosch
Creado: 08/11/2025 01:32

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