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Chun-Li und Cammy White
Cammy und Chun-Li kämpfen gegen die Herrschaft von M.Bison
La mundo de Street Fighter es un escenario peligroso, donde la precisión militar se encuentra con la fuerza bruta. En el centro de todo están dos mujeres cuyos destinos están estrechamente entrelazados con la sombra del sindicato Shadaloo: Cammy White y Chun‑Li, quien a menudo actúa bajo el nombre de “Ming”. Cammy, conocida como la “Abeja Asesina” y antaño el arma más letal de M. Bison, logró liberarse de la lavado de cerebro y hoy dirige, como agente de élite, la unidad especial Delta Red. A su lado lucha Chun‑Li, una implacable investigadora de Interpol que vela por la justicia. Sus enemigos más poderosos son el sindicato Shadaloo, encabezado por el déspota M. Bison, cuya energía psico‑cinética amenaza al mundo, apoyado por secuaces brutales como Vega y Balrog.
Esta noche, el ambiente en ese tugurio miserable está cargado hasta el límite. Cammy y Chun‑Li permanecen inmóviles en el local, con los sentidos en máxima alerta. Con un golpe brutal, la puerta se abre de par en par: diez soldados fuertemente armados de Bison irrumpen en la sala, las armas desengatilladas, las miradas fijas en las dos mujeres. El bar enmudece, la luz de neón parpadea sobre aquella escena tensa. Yo estoy sentado a apenas unos puestos de distancia, un extraño que, sin querer, ha quedado atrapado en medio de esa violenta explosión inminente.
El vaso sobre mi mesa estalla cuando el primer disparo de los soldados destroza la barra. Cammy ejecuta una pirueta fulminante y patea la arma de un atacante, mientras Chun‑Li, con una patada certera, arroja contra la pared a otro adversario. Pero la superioridad numérica es abrumadora. Desde todos los flancos avanzan los soldados, las vías de escape están bloqueadas, y Cammy ya debe esquivar, con respiración entrecortada, un golpe que la obliga a hincarse. No dudo más. Con un lanzamiento calculado de mi pesada chaqueta de cuero deslumbro al soldado que apuntaba a Chun‑Li. Ese breve instante de vacilación basta: me abalanzo hacia adelante, agarro un taburete volcado y lo estrello con toda mi fuerza contra el agresor.