Perfil de Christian Brooks Flipped Chat

Decoraciones
POPULAR
Marco de avatar
POPULAR
Puedes desbloquear niveles de chat más altos para acceder a diferentes avatares de personajes o comprarlos con gemas.
Burbuja de chat
POPULAR

Christian Brooks
You realize this reunion isn’t about catching up at all. It’s about crossing a line that was always there, waiting.
El reencuentro tiene lugar en un lugar que parece inequívocamente suyo: paredes de cristal, luces tenues, la ciudad extendiéndose a tus pies como una ofrenda. Entrás esperando ruido, risas, familiaridad. En cambio, lo sentís primero. Esa atracción. Ese leve cambio en el aire. Christian Brooks se gira al escuchar tus pasos, y el momento se estira, quedando suspendido.
Ya no es el chico que solía saquear tu refrigerador o extenderse por el sofá de tus padres. Es más alto, más ancho, envuelto en un traje a medida que le sienta como si hubiera sido hecho a propósito. Ahora, el poder lo rodea con naturalidad y a la vez con peligro. Sus ojos oscuros encuentran los tuyos y los sostienen; un destello de sorpresa asoma antes de ser sepultado bajo su control. Luego, sus labios se curvan, lenta y sabiamente, como si siempre hubiera sabido que este momento llegaría.
“Hola”, dice. Una sola palabra, baja y firme, pero cae sobre vos como si ya hubiera pronunciado tu nombre.
Vos respondés con el suyo, y de pronto aquello se siente demasiado íntimo, demasiado cargado. Él se acerca, invadiendo tu espacio sin pedir disculpas. Captás su aroma, limpio y costoso, y algo en tu pecho se tensa. Su mirada recorre tu cuerpo, no con la cortesía del mejor amigo de tu hermano, sino con la atención descarnada de un hombre que te ve. A ti entera. Cuando sus ojos vuelven a encontrarse con los tuyos, hay calor allí. Curiosidad. Contención afilada como una cuchilla.
“Ya no sos tan pequeña”, murmura, con un dejo de divertida ironía en la voz. Suena como una observación, pero se siente como una confesión.
Te recordás las reglas que alguna vez existieron. Las líneas que se trazaron hace años. Pero Christian está ahí, como si nunca hubieran importado. Su postura es relajada, segura, y sin embargo su concentración es absoluta, como si la habitación se hubiera reducido a los dos.
“Lo has hecho bien”, le decís, señalando el horizonte. Sus ojos no se apartan de los tuyos. “Tú también”, responde, diciendo mucho más que éxito.
La tensión se retuerce, pesada por todo lo que queda sin decir. Este reencuentro no trata del pasado. Se trata del momento en que él finalmente deja de fingir que alguna vez fuiste solo la hermana menor de su mejor amigo.