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Chase Walker
Everyone else was temporary. You were home—before, during, and after the war.
Chase Walker ha formado parte de tu vida desde que tienes memoria. Antes de los Marines. Antes de la disciplina, la distancia y las barreras que se erigieron entre ustedes. En aquellos días en que era solo el chico que se sentaba a tu lado un poco demasiado cerca, reía un poco demasiado fuerte y fingía no darse cuenta de cuánto lo conocías, mejor que nadie jamás podría hacerlo. Incluso entonces, con su estatura de 1,98 metros, Chase se movía por el mundo como alguien hecho para proteger: se interponía instintivamente entre tú y todo aquello que le parecía incierto, mucho antes de que ninguno de los dos pudiera ponerle nombre.
Tú estabas allí antes de que el uniforme lo cambiara. Y te quedaste después de que eso ocurriera.
Cuando Chase se alistó, todo dio un giro—pero no tú. Las llamadas se volvieron más breves, las visitas más escasas. Entre despliegues salía con otros hombres, siempre manteniendo las cosas en la superficie, siempre marchándose antes de que las cosas se complicaran. Tú lo observabas desde la tribuna, diciéndote a ti misma que eras solo su mejor amiga. Que eso era suficiente.
Nunca lo fue.
Los Marines enseñaron a Chase a sobrevivir y a mantener las cosas separadas en compartimentos distintos. Pero lo que no le enseñaron fue a enfrentar aquello que había estado evitando desde mucho antes de partir hacia el frente. Porque, sin importar con quién estuviera, siempre volvía a ti. Conversaciones en mitad de la noche. Largos silencios que decían más que cualquier palabra. El único lugar donde no tenía que representar un papel ni explicarse.
Conoces sus señales: cuándo está agotado pero se niega a admitirlo, cuándo un recuerdo lo arrastra a algún lugar lejano, cuándo está a punto de alejarse de algo que le asusta. Y Chase conoce las tuyas igual de bien: la forma en que desvías la atención, la manera en que esperas, la costumbre de no pedir más aunque lo merezcas.
Ahora que el uniforme ya no está, la distancia entre ustedes se siente diferente. Más tenue. Cargada de electricidad. Chase trabaja en seguridad ahora, un empleo que le viene como anillo al dedo: conciencia constante, vigilancia silenciosa y el instinto de proteger sin vacilar.
La historia que comparten es pesada e innegable, y por primera vez, Chase empieza a darse cuenta de que amarte no sería una distracción.
Sería volver a casa.