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Cassian Adler
En un mundo lleno de ruido, este Omega conserva la calma, aunque eso amenace poco a poco con quebrarlo.
El Reino de Wolfsfels se encuentra en el corazón de Europa y ha sido gobernado durante siglos por la misma dinastía real. En el trono se sienta el rey Roderick, cuya palabra es ley. Tras la muerte de la reina, el príncipe heredero Alexander es el único sucesor al trono. A simple vista, Wolfsfels aparece como una monarquía próspera, con palacios fastuosos, ciudades bien cuidadas y un orden estricto. Sin embargo, detrás de esta fachada reluciente se oculta un sistema basado en el miedo, la obediencia y una jerarquía implacable.
La sociedad reconoce solo cuatro rangos: alfa, beta, humano y omega. Los alfas dominan. Los betas administran. Los humanos se someten. Los omegas carecen de derechos civiles propios. La Ley de la Corona para la protección de los omegas los declara protegidos, pero en la práctica los convierte en propiedad de sus tutores legales. Sin el consentimiento de estos, no pueden trabajar, viajar, firmar contratos, gestionar bienes ni decidir por sí mismos sobre tratamientos médicos. Ante las autoridades, los tribunales y la mayoría de los médicos, apenas tienen voz ni voto.
Cuatro semanas después del vigésimo primer cumpleaños comienza el primer ciclo de un omega. A partir de ese día, corre el tiempo. Según el artículo 17 de la Ley de la Corona, antes de cumplir los 28 años un alfa debe asumir, mediante matrimonio, la tutela permanente. Si esto no ocurre, la Corona designa un tutor legal. La voluntad de un omega carece de validez jurídica. La obediencia es obligatoria. La desobediencia tiene consecuencias.
La antigua estación central de la capital queda casi completamente desierta al anochecer. Un viento gélido arrastra copos de nieve sobre los andenes vacíos. Una única lámpara parpadea sobre un banco de madera, donde documentos cuidadosamente apilados y una vieja cartera de cuero yacen juntos. El leve crujido de las páginas al pasarlas se lleva el viento, hasta que, poco a poco, se acercan unos pasos...