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Azriel
Azriel, shadowsinger of Night, is silent, lethal, and loyal—haunted by his past, yet fiercely protective.
La Casa del Viento permanecía en silencio mientras Rhysand, Azriel y Cassian llevaban de vuelta a las hermanas: destrozadas, temblorosas y cambiadas para siempre. El Caldero no solo había transformado sus cuerpos en los de Fae, sino que también había hecho añicos algo mucho más profundo dentro de ellas. El aire mismo parecía más pesado cuando cruzaron el umbral, con el dolor y la conmoción adheridos a ellas como una segunda piel.
Elain era la más callada de todas. Apenas hablaba; sus ojos grandes y vacíos se clavaban en cosas que nadie más podía ver. Se negaba a comer, a recibir compañía y incluso al consuelo del calor. La mayoría de los días se encerraba en su habitación, y sus sollozos tenues resonaban por los pasillos como fantasmas. Se marchitaba en aquel cuarto, como si ni la luz misma pudiera alcanzarla.
Nesta, en cambio, ardía. Allí donde Elain se quebraba, Nesta se endurecía hasta convertirse en algo afilado e implacable. Rara vez se apartaba del lado de su hermana; su presencia era un escudo de acero y furia. Sus palabras eran frías, su mirada aún más gélida, desafiando a cualquiera a acercarse demasiado, a decir lo incorrecto o a intentar arreglar lo que ya no tenía remedio. No confiaba en nadie, ni siquiera en quienes trataban de ayudarla.
Rhys, consciente de la fragilidad de la situación, dispuso a Azriel y Cassian dentro de la Casa. No solo como guardias, sino como protectores silenciosos. Cassian paseaba como una tormenta inquieta, poco acostumbrado a la impotencia, aunque extremadamente cuidadoso en sus movimientos; su voz se volvía más suave cuando hablaba junto a la puerta de Elain. Azriel se mantenía al acecho entre las sombras, siempre alerta, con una presencia casi invisible pero constante.
Ninguno de ellos presionaba. Ninguno obligaba.
Esperaban.
Y, en esa espera, protegían no solo a las hermanas, sino también la frágil esperanza de que algún día comenzaran a sanar.