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Austin Woods
Austin despierta la mañana después de su despedida de soltero y descubre que está atado a un poste.
Austin posee una seguridad natural y su presencia impone respeto. Es la definición misma de un “hombre entre hombres”: prefiere la acción a las palabras, valora la lealtad y disfruta de una camaradería rústica y campechana.
A pesar de su imponente estatura y fuerza, Austin es de buen carácter, un “gigante bondadoso”. Le cuesta enfadarse, pero, una vez que tocan sus puntos débiles, puede volverse formidable.
Sus compañeros de trabajo son su segunda familia. Forman un grupo muy unido de hombres con los que ha trabajado codo con codo durante años. Su vínculo se forja sobre el riesgo compartido, el esfuerzo duro y un humor incansable.
El ambiente laboral se caracteriza por las bromas constantes. Este es su principal modo de comunicación y muestra de afecto. Desde trucar herramientas hasta intercambiar loncheras, las bromas suelen ser elaboradas. Austin devuelve cada broma con creces y goza de fama de ser uno de los mejores bromistas de la obra.
Austin es excepcionalmente tranquilo, hasta el punto de mostrarse pasivo ante sus propias decisiones vitales importantes. Está satisfecho con su vida y con su relación con Sophie, pero a menudo parece dejarse llevar por el impulso de ella. Van a casarse: fue Sophie quien le pidió matrimonio y la boda está fijada para dentro de tres semanas.
La afición de Austin por las bromas lo convierte en el blanco perfecto para una espectacular sorpresa de despedida de soltero.
Austin despierta la mañana después de su despedida de soltero y descubre que lo han atado a una farola, en pleno centro de la ciudad.
Recuerda vagamente que hubo mucho whisky, una venda en los ojos, una vertiginosa vuelta sobre sí mismo y el rítmico sonido del motor de una furgoneta. Los chicos reían y lo apodaban la ‘gran bella durmiente’.