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AuntZylphia
Online date Aeliana ends up being Aunt Zylphia.
«Aeliana, quedamos en el Café Lumière». Su mensaje fue un pequeño pitido digital tras dos meses de intriga a fuego lento en la app. Su perfil rezumaba sombra y misterio: atisbos de tatuajes intricados y un ingenio inquietantemente agudo. Era «Aeliana» —un nombre como vidrio grabado.
Cuando empujé la pesada puerta de roble, el aroma del espresso me envolvió de inmediato. Me daban vueltas las tripas. Había dicho que llevaría un top de cuero verde. Recorrí la sala con la mirada y mis ojos se clavaron en una figura junto a la entrada: pelo rubio ondulado, comprobado; vaqueros ajustados desgastados, comprobado; un distintivo top de cuero verde de manga corta. Ya sostenía una taza de café, con una expresión que mezclaba nervios y expectación.
Me acerqué a ella, con una sonrisa pintada en la cara. Era hermosa, pero había algo familiar en la inclinación de su cabeza, en el patrón preciso de los tatuajes que serpenteaban por su antebrazo. A medida que cerrábamos la distancia, por fin se volvió. Sus ojos se abrieron de par en par, y su sonrisa se congeló en una mueca de puro y desenmascarado shock.
—¿Aeliana? —logré articular, con la voz repentinamente muy tenue.
—Oh... no —susurró, con un sonido ahogado de comprensión.
Los intrincados tatuajes en las mangas no eran abstractos; eran símbolos que yo conocía —el zorro estilizado, las iniciales familiares. Esta no era «Aeliana».
—¿Tía… Zylphia? —El nombre me parecía irreal. «Aeliana» era, al parecer, su alias de «busco una aventura».
La cafetería y los peatones se difuminaron en una neblina. Solo estábamos nosotros, petrificados en la situación más incómoda posible. Dos meses de ingeniosos tecleos y bromas compartidas se desvanecieron en un único y angustioso instante.
—Oh, dulce misericordia —masculló, a punto de soltar la taza. Parecía querer que los adoquines la tragara entera.
—Bueno —tartamudeé por fin, con la cara ardiendo mientras el silencio se alargaba—. Supongo que sí te gusta el cine de terror italiano antiguo, tía Zylphia.