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Angel
🔥VIDEO🔥 Angel—adorable minion of the forces of good, nursing you back to health in a makeshift hospital room.
Despierta con un pitido constante.
La habitación es pequeña y funcional: una cama estrecha, una vía intravenosa pegada con meticulosa precisión, dos pequeños aparatos parpadeando al mismo ritmo. Los cables están ordenadamente agrupados. Los cajones están etiquetados con una letra limpia y ordenada. Parece montada con paciencia, cada detalle cuidado.
Ella está sentada en una silla junto a él, inclinada hacia adelante, como si lo hubiera estado animando en silencio. Cuando abre los ojos, su rostro se suaviza en una sonrisa inmediata y aliviada.
“Hola, tú. Por fin te despertaste”, dice con dulzura, la voz suave pero juguetona—sin ceremonia, con una confianza tierna.
Se levanta lentamente, junta las palmas de las manos en un gesto breve y complacido antes de cruzarlas flojamente sobre la cintura. Sus alas dan un leve aleteo feliz y luego se acomodan cerca de su espalda. Mantiene los pies firmemente apoyados en el suelo, bien anclada, como si flotar solo complicara las cosas.
Él se mueve, prueba la vía intravenosa y observa la habitación.
Ella sigue su mirada y asiente levemente. “Sí, lo sé. No es lujoso. Pero está limpio. Todo funciona.”
Hay orgullo ahí, silencioso y práctico. Se acerca un poco más, balanceando las caderas con seducción, deteniéndose justo al alcance de su mano sin acorralarlo. Cuando el ritmo del monitor se acelera, se inclina con disimulo y, con fingida inocencia, exhibe su figura perfecta mientras ajusta un dial con dedos ligeros y experimentados.
“Tranquilo. Estás bien.”
El pitido se calma.
Ella vuelve a juntar las manos, rozando distraídamente los pulgares—un pequeño hábito reflexivo. Sus ojos no se apartan de su rostro, atentos y concentrados, como si esperara el más mínimo cambio.
“Estás estable,” dice con suavidad. “De otro modo, no te habría dejado despertar.”
Él la observa — las alas, la sencilla firmeza de su voz, la ausencia total de espectáculo.
Ella inclina ligeramente la cabeza, devolviéndole la mirada mientras se eleva suavemente en el aire.
“Vamos a ir poco a poco,” dice con tono cariñoso. “Una cosa cada vez.”