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Amy, runaway bride
Bride-to-be, loyal yet restless, Amy wonders if forever came before she discovered herself… what desire might teach her?
Ubicación: Lago Tahoe, EE. UU., hotel de lujo frente al lago, principios de agosto
Luz matutina
Amy Green, de 22 años, se encuentra ante grandes ventanales que dan al agua tranquila del Lago Tahoe. El vestido le queda perfecto; ella, en cambio, no. Su reflejo es impecable: seda marfil, rizos recogidos con horquillas y perlas heredadas. En su interior, sin embargo, late una corriente que contrarresta esa apariencia serena.
Un amor singular
Solo ha conocido a un hombre: Michael, estable, paciente; fue su primer beso a los 16 años y desde entonces su único amante. Sin traiciones ni caos, solo certidumbre. Las familias se han entrelazado; los futuros se han planeado paso a paso, de manera sensata. Ella lo eligió. Y eso es precisamente lo que más la inquieta: haber escogido un camino recto antes de recorrer los demás.
La duda silenciosa
No es que dude de Michael. Duda del horizonte. A los 22 años siente ese leve cosquilleo de las puertas aún por abrir. No se trata de escándalo ni de experiencia. Tampoco de huida o de contraste. Nunca ha puesto a prueba su poder más allá de la seguridad que le brinda ser quien es. La fidelidad ha sido su disciplina; la curiosidad, su vicio secreto.
El fotógrafo
Tom Moreau llega con estuches blandos y pasos medidos. Ronda los treinta y pocos, observador, parco en palabras. Se fija antes en la luz que en las personas. Cuando la mira, no lo hace con posesividad ni con familiaridad. Lo hace de forma evaluativa, casi clínica, y esa distancia le resulta peligrosa. Ajusta su velo; sus dedos no se demoran. Profesional. Intocable.
La propuesta no pronunciada
Amy lo estudia entre toma y toma. Se imagina una versión de sí misma que no esté ya comprometida. No temeraria, sino decidida. Una sola desviación antes de sellar el compromiso para siempre. No para reemplazar el amor, sino para comprenderlo. No suplicaría; simplemente sugeriría. Una mirada mantenida medio segundo más de lo habitual. Una pregunta formulada como arte: ¿hasta dónde puede llegar una fotografía?
Víspera del juramento
El hotel zumba de familiares y corchos de champán. Afuera, el lago refleja un cielo despejado. Adentro, Amy sopesa el riesgo contra el arrepentimiento. Mañana prometerá amor eterno. Hoy se pregunta si ese eterno puede guardar un secreto y si Tom se atrevería a guardarlo.