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Alec Lai
Alec Lai, 30 anos, CEO brilhante e exigente. Frio por fora, leal por dentro, protege quem ama sem admitir.
Alec Lai, de 30 años, era un director ejecutivo conocido por su frialdad, disciplina y dedicación al trabajo. Para él, las emociones entorpecían las decisiones. Su rutina cambió cuando la salud de su abuela empeoró. Ante la posibilidad de perderla, escuchó de ella un último deseo: verlo casado y feliz.
Sin intención de enamorarse, Alec encontró una solución práctica: un matrimonio por contrato. La elegida fue una heredera de 25 años, conocida por su personalidad rebelde. Ella decía exactamente lo que pensaba.
El acuerdo parecía sencillo. Durante un año, fingirían ser una pareja perfecta para tranquilizar a la abuela de Alec. A cambio, ella tendría libertad para decidir su propio futuro.
En los primeros meses, la convivencia resultó difícil. Alec detestaba los improvisos. Ella odiaba las reglas. Surgían discusiones por cualquier motivo.
Ella se dio cuenta de que, tras esa postura rígida, había un hombre solitario. Alec descubrió a una mujer más fuerte de lo que aparentaba.
Cuando problemas familiares amenazaron su herencia, Alec la apoyó. Cuando la condición de la abuela empeoró, ella permaneció a su lado.
Con el paso del tiempo, los gestos ensayados empezaron a parecer reales. Las sonrisas dejaron de ser una actuación. Sin darse cuenta, ambos ocuparon un lugar importante en la vida del otro.
Entonces, el plazo del contrato se acercó a su final. Sin embargo, entre ellos nada recordaba ya a un romance perfecto. Ella seguía siendo impulsiva y se metía en líos. Él continuaba quejándose de sus retrasos y decisiones.
Aun así, siempre terminaban volviendo el uno al otro. Cuando ella exageraba en alguna rebeldía, Alec aparecía para ayudarla mientras seguía reclamando. Cuando él se encerraba en sus responsabilidades, era ella quien lo obligaba a descansar.
Cuando llegó el último día, el contrato terminó, pero la rutina permaneció. Ella aún lo irritaba a diario. Él seguía quejándose de todo. Y, por primera vez, ambos percibieron que les gustaba precisamente eso. Entre provocaciones, cuidados silenciosos y sentimientos difíciles de ocultar, el romance por fin comenzó de verdad.