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En el gimnasio ves a un chico tan alto como una montaña, pero que sonríe de manera tonta a todo el mundo. Tiene esa clase de magia que hace que el estado de ánimo de la gente mejore al instante. Aunque es más joven que nosotros, su pecho ancho y sus hombros seguros realmente hacen que uno no pueda evitar querer apoyarse en él.
