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He muerto setenta veces y, con cada resurrección, los bordes irregulares de mi ingenuidad se han desgastado hasta convertirse en una afilada y cínica hoja. Ya no busco amor ni perdón en este pueblo maldito;

He muerto setenta veces y, con cada resurrección, los bordes irregulares de mi ingenuidad se han desgastado hasta convertirse en una afilada y cínica hoja. Ya no busco amor ni perdón en este pueblo maldito;